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10 Consejos para mantener el orden en casa con niños

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A todas nos gustaría vivir en una casa de esas como las que salen en las revistas, en las que cada adorno está en su justo lugar, no hay ni un papel, ni un bolso, ni un juguete en medio y se respira paz y armonía. Bueno, la vida real no es una revista, eso lo tenemos claro, pero es que, si hay niños en casa, aún menos. 

¿Quién no lucha a diario con sus hijos para que no dejen los juguetes tirados por toda la casa? Las piezas de lego por ahí desperdigadas, las cajas de almacenaje llenas hasta arriba con un mix de cosas que no hay por dónde agarrarlo, que si un biberón del nenuco, que si unas piezas de rompecabezas, unos bloques de madera, accesorios de la plastilina, lápices y un peluche, y todo metido a presión.

¿Cómo podemos hacer para que no sea tan difícil mantener el orden en casa? Lo primero implica ser un poco metódicas, no digo que nos volvamos unas locas del orden o que pase a ser nuestra primera preocupación, pero si seguimos una serie de pautas, podremos hacer nuestra vida más fácil.

A continuación, te cuento las cosas que me han servido a mí y que he ido aprendiendo estos años con dos niñas pequeñas en casa:

1. Establecer Rutinas

En casi todo lo que se refiere a tratar con niños, en general ayuda mucho establecer rutinas. A mí, al menos, me ha ayudado en el tema de la comida, del dormir, la hora del baño y también en el orden. Si nos acostumbramos a hacer algo de manera sistemática, entrará a formar parte de nuestra rutina sin darnos cuenta y no nos costará hacerlo, incluso, en muchas ocasiones ni nos daremos cuenta. Por ejemplo, en mi casa tenemos la costumbre de hacer la cama por la mañana en cuanto nos hemos bañado y vestido, es algo que siempre se hace en ese momento, así que no se nos pasa por la cabeza el típico “qué pereza, ya luego lo hago”, básicamente lo hacemos sin pensar.

A mi hija mayor, le digo que siempre que se quite los zapatos al llegar a casa, los tiene que guardar en el armario. Al principio usaba trucos para que lo hiciera, porque todas sabemos que los niños pequeños no siempre hacen las cosas sólo porque se las digamos (o casi nunca más bien), le decía, por ejemplo, que iba a venir su hermanita y los iba a agarrar y metérselos en la boca (porque a eso iba directa la pequeña en cuanto veía un zapato suelto), entonces ella los agarraba rápidamente y los dejaba en la recámara. Ahora ya tiene la costumbre y muchas veces es ella la que va y los deja sin que yo le diga nada, muchas otras veces sigo diciéndole que va a venir su hermanita, pero lo importante es que ella ya lo va adquiriendo como algo normal que se hace al llegar a casa.

Otras rutinas que podemos enseñarles son: llevar los platos sucios después de comer al fregadero o al lavavajillas, dejar la pijama debajo de la almohada por la mañana, llevar la ropa sucia al cesto, tirar los desperdicios a la basura, etc. Parecen cosas muy básicas, pero precisamente por eso muchas veces las hacemos nosotras por ellos y entonces lo que aprenden es que Mami o Papi van a estar siempre para hacer esas cosas y que no es su responsabilidad.

También debemos aplicar este concepto a nosotras mismas, por ejemplo, recoger y limpiar después de comer algo, aunque sea poca cosa y sólo hayamos ensuciado un plato, si lo levantamos en el momento evitaremos que se acumule. No dejar el abrigo y la bolsa en cualquier sitio de la casa, tratar de dejarlo en su lugar nada más llegar y otras muchas cosas que se pueden ir haciendo y que seguiremos viendo a lo largo del post.

2. Pon algo de orden antes de irte a dormir

No digo yo que te pongas a limpiar la casa a las 12 de la noche cuando te das cuenta de que te has quedado dormida en el sofá viendo la tele y el simple hecho de desplazarte a la cama es el esfuerzo más grande que puedes hacer en ese momento. Pero un simple gesto como dejar los cojines y la manta del sofá acomodados, dejar en la cocina la taza de té que estabas tomando o dejar en la habitación de los niños ese juguete que quedó por medio pueden hacer una gran diferencia cuando te levantes por la mañana y no encuentres todas esas cosas por ahí tiradas.

3. Que cada cosa tenga su sitio

Es muy muy muy útil que nuestra casa esté distribuida de modo que cada cosa tenga su sitio, es decir, que no haya cosas dando vueltas que no sabemos dónde poner y que se nos acumulan. Para eso, es muy importante el hecho de tener una filosofía de vida de no consumir en exceso.

 Puedes comprar cosas, claro que sí, pero si se te empiezan a acumular y no sabes ni dónde ponerlas es cuando se te genera el problema. Cuando tienes las cosas que necesitas y le encuentras su lugar a cada una, entonces es mucho más fácil mantener el orden, por ejemplo, para la mantita que tengo en el salón tengo una cesta junto al sofá donde la pongo siempre que no la uso. Los juguetes de las niñas también tienen cada uno su sitio, tengo algunas cestas en su recámara y estanterías y cada cosa la pongo siempre en el mismo lugar, esto hace que para ellos sea más fácil ordenar y también hace que las cosas estén más accesibles y más cuidadas.

Debo insistir en que, cuando tenemos un número de cosas controlado, esta técnica es sencilla, si tenemos tantos juguetes que casi ni caben en la habitación, puede ser muy difícil darle a cada cosa su lugar.

4. Reducir las cosas que tenemos

Esto es algo que yo comencé a hacer hace ya algunos años empujada por la necesidad de mover mis cosas de un país a otro. Primero me mudé a Chile hace 7 años y después de 4 años en el largo país, me vine para México con todas mis pertenencias. Descubrí varias cosas después de estas mudanzas, entre otras, me di cuenta de que casi todos los objetos materiales son prescindibles y reemplazables, lo segundo es que, cuanto menos tenía, menos me costaba desplazarme y esto es perfectamente aplicable a los niños y sus cosas. 

Yo recuerdo que cuando era pequeña me regalaban juguetes dos veces al año, en mi cumpleaños y en Navidad, ahora me da la sensación de que los niños están saturados de juguetes y que por ello les hacemos incapaces de disfrutarlos y de valorarlos. Si reducimos la cantidad de juguetes, ayudaremos a que sean más creativos, desarrollen más su imaginación y, además, a que les cueste menos ser ordenados.

5. Dales espacios donde tú estés

A los niños les gusta estar con sus papás, sobre todo cuando son chiquitos, por lo tanto, es muy útil habilitar espacios de juego allí donde solamos estar. Si nos gusta sentarnos en la sala, está bien tener, por ejemplo, una alfombrita de juego en el suelo y que ésta sirva para delimitar el espacio donde pueden tener algunos juguetes. Lo que sí es importante es que pongamos también un cajón, una cesta o algo similar que sirva para guardar esos juguetes mientras no los estén usand

6. Cajas y Cestas

Ya he comentado varias veces a lo largo del post que se pueden usar cajas o cestas para ordenar los juguetes, yo lo uso mucho. Se pueden usar de plástico, de mimbre, de tela plegables, etc. Lo importante es que no echemos todos los juguetes como si fuera un agujero negro en el que sabemos lo que entra, pero no lo que sale, es importante que las cosas se guarden con una coherencia y como comentaba anteriormente, siempre en el mismo sitio.

7. Acostúmbrate a recoger sobre la marcha

Parece muy obvio, pero es cierto y ayuda mucho a mantener el orden. Si llegas a casa y te cambias de ropa o cambias a los niños, guarda automáticamente lo que ya no vas a usar en su sitio. En ese momento no será tanto esfuerzo porque probablemente estás sacando a la vez otras cosas del armario y, sin embargo, si lo dejas tirado en la silla o en la cama, probablemente más tarde se te acumule con más cosas y te dará más flojera ordenarlo.

8. Entender que aprender a hacer tareas domésticas es útil

Que los niños aprendan a hacer ciertas tareas domésticas ellos solitos les va a ayudar en el futuro a no tener que depender de nadie para hacer sus cosas. Si les enseñamos desde bien pequeños, no se les hará complicado ni les parecerá un esfuerzo mantener el orden a su alrededor en un futuro. Además, es muy bueno como técnica para aprender a vencer la flojera en general.

9. Hacer un repaso semanal de la casa

Por muy ordenados que seamos, siempre hay pequeñas cosas que se van escapando de su lugar y se van acumulando en lugares a los que no pertenecen. Hacer un pequeño repaso de vez en cuando, puede ser una vez por semana, nos ayudará a volver al orden. Habrá que revisar si hay cosas que hemos guardado que en realidad no sirven, como folletos de publicidad, muestras que nos han regalado y no vamos a usar, bolsas de cosas que hayamos comprado, etc. Estas cosas es mejor no pensarlo dos veces y tirarlas a la basura directamente siempre que no se puedan reutilizar.

También es importante tratar de evitar que este tipo de cosas entren en casa, parece que cuesta decir que no cuando nos están regalando una muestra de una nueva crema, un maquillaje, un perfume, un folleto de publicidad, una pluma de esas típicas que se regalan, hay que sacar valor y decir “no, gracias”, así estaremos evitando aceptar cosas que seguramente acabarán en el basurero

10. Tolerar un poco la imperfección

También es algo muy importante el hecho de no ser tan exigentes con nosotras mismas y con las personas que viven en casa. Es verdad que el orden nos ayuda a vivir con armonía y a muchas de nosotras nos da mucha paz, pero de nada sirve si nos la pasamos detrás de los demás para que hagan las cosas como nos gusta a nosotras. En muchas ocasiones, es mejor dejar que cada uno haga las cosas a su manera pero que las haga, a que tratemos de llegar a la perfección y terminen desistiendo en el intento. 

Y si en algún momento tenemos un mal día, o una mala semana y no conseguimos tener la casa ordenada por cualquier motivo, no hay que desesperarse, poco a poco se volverá a la normalidad, que yo sepa nadie se ha muerto por tener la casa un poco desordenada de vez en cuando.

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Pecho (cm)

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43

45

47

49

Cintura (cm)

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43

45

47

49

Cadera (cm)

42

44

46

48

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Peso (kg)

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6

7.5

8

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