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Estrategias de gestión emocional en niños frente al confinamiento

Hace unas semanas les contábamos algunos aspectos positivos que habíamos sacado del confinamiento con niños que, a pesar de ser durísimo, de algún modo nos ha hecho aprender y valorar muchas cosas que antes no nos planteábamos. Hoy les traemos un nuevo post al respecto, pero ahora para analizar de qué manera afecta el confinamiento a los niños desde el punto de vista emocional y qué podemos hacer los adultos para ayudarlos y para ello, hemos traído a una invitada muy especial, Andrea Bletrán, a hablarnos del tema.

Andrea estudió psicología en La Paz, Bolivia, su tierra natal, y después entre Bolivia y México siguió formándose sin parar, ha estudiado diplomados en asesoría y consejería de parejas, en psicología cognitivo conductual con enfoque clínico, en psicología forense, en psiquiatría, psicoterapia infantil, equidad de género y actualmente se encuentra realizando la maestría en Neuropsicología Clínica.

Tiene más de diez años de experiencia en el área clínica, ha brindado atención a niñas, niños, adolescentes y adultos con diferentes problemáticas emocionales y conductuales, y también da apoyo a personas con enfermedades crónicas.

Imparte talleres de desarrollo personal, es parte del equipo de Psicólogos por México, donde brinda apoyo emocional a las personas que requieren el servicio a causa de la pandemia. Y también forma parte de Salud Mental Solidaria.

Después de esta presentación, seguro que os interesa muchísimo leer lo que tiene que decir acerca de cómo afecta el confinamiento a nuestros niños y cómo podemos ayudarlos.

Os dejo con ella.

Andrea Beltrán Terrazas. Psicóloga

La llegada de la pandemia de Covid-19 ha traído grandes cambios a nuestra vida, al mismo tiempo que incertidumbre, preocupación y ansiedad por el futuro.

Si pensamos en cómo ha cambiado nuestra vida estos meses, nos daremos cuenta de que hemos hecho muchas cosas nuevas para adaptarnos y nos hemos enfrentado a nuevos sentimientos. Hay que tener en cuenta que todos estos cambios y emociones también las están viviendo nuestros niños y niñas, quienes además tienen muchas dudas, algunas de ellas son:

¿Qué es el coronavirus?

¿Cuándo podrán salir a jugar o ver a sus amigos?

¿Se encuentran a salvo?

¿Se encuentran a salvo sus seres queridos?

Al inicio de la cuarentena, cuando teníamos toda nuestra energía intacta tomamos distintas acciones para explicarles a nuestras hijas e hijos la situación que nos tocaría afrontar y sobrellevarla de la mejor manera posible, sin tener claridad de cómo sería. Sin embargo, después de más de tres meses de homeschooling, homeoffice, realizar las tareas del hogar, jugar con nuestros hijos, se incrementaron nuestros niveles de estrés, nuestros niños están muy demandantes, se enojan y lloran con facilidad, no quieren hacer las actividades de la escuela, se pelean entre hermanos. Y nos preguntamos ¿por qué nuestros niños y niñas se comportan así?

Vamos a separar los orígenes de estos comportamientos en tres grupos:

  • Los padres o cuidadores también pueden estar estresados, tener ansiedad o temor. Estas emociones y sentimientos son percibidos por los niños como algo malo que crea en ellos esa misma incertidumbre, ansiedad o temor, porque en realidad no saben exactamente qué sucede y pueden crearse respuestas erróneas a sus dudas.

 

  • La dinámica familiar también se ve afectada por el estrés de sus miembros. Permanecer tanto tiempo en un mismo espacio puede alterar la relación entre los miembros de la familia y la convivencia.

 

  • Por último, los niños y niñas tienen muchas dudas, necesidades físicas y emocionales que deben ser cubiertas, que además se acentúan en momentos como los que estamos viviendo actualmente. ¿En algún momento nos hemos preocupado por preguntarles cómo están viviendo esta cuarentena?

Bien, ahora que sabemos cuáles son algunas de las causas que provocan estos cambios emocionales y conductuales en nuestros hijos e hijas, viene la parte más importante: ¿qué podemos hacer al respecto? Existen diferentes acciones que podemos realizar.
Entendiendo que las madres, padres y cuidadores también podemos sentir miedo, tristeza, estrés o ansiedad y lo transmitimos aunque no lo queramos; podemos tomar las siguientes acciones:

  • Limitar las noticias que vemos o leemos que nos generan estrés y ansiedad. Es bueno estar al día, pero buscar información varias veces al día crea mayor ansiedad e incertidumbre por la cantidad de información que actualmente surge y que no necesariamente es verídica.

 

  • Mantener el contacto con nuestros amigos y familiares, esto evitará un sentimiento de soledad, a pesar de estar en confinamiento. Vivimos en el siglo XXI y tenemos una gran variedad de medios de comunicación que nos permiten enviar mensajes escritos o de audio y hacer llamadas y videollamadas, así que es importante que lo aprovechemos para hablar con personas fuera de nuestro círculo familiar.
  • Realizar ejercicios de respiración, relajación y actividad física. Con el ejecicio físico se liberan endorfinas que son beneficiosas para nuestro estado de ánimo y combinarlo con una respiración consciente y actividades de relajación resulta óptimo.

 

  • Ocupar nuestro tiempo ayudará a que tengamos la mente alejada de pensamientos estresantes. Siempre que tengamos ratos libres lo ideal es que los dediquemos a algo que nos guste hacer, que libere nuestra mente.

 

  • Si no podemos manejar la situación en ese momento, démonos un tiempo para respirar y luego regresamos para resolver la situación. Si nuestro niño está haciendo un berrinche y sentimos que esto nos estresa bastante y que estamos a punto de gritarle, nos podemos dar un tiempo para respirar y tranquilizarnos, pensar una alternativa de solución, ya que el hecho de gritarle sólo empeorará la situación.

 

  • Trabajar en nuestra salud mental y emocional, así transmitiremos tranquilidad a nuestros hijos. Si nos sentimos abrumados, desbordados, que ya no controlamos la situación porque se está extendiendo demasiado en el tiempo, podemos recurrir a la ayuda de un psicólogo que nos ayude a ver la situación con perspectiva y enfocarnos en objetivos concretos que nos ayuden a superarlo.

La dinámica familiar es un elemento fundamental en la estabilidad mental y emocional de cada uno de sus miembros. La forma de comunicarse, las actividades que realiza y la forma de hacerlo se convertirán en factores promotores de tranquilidad o de mayor estrés:

  • Mantener rutinas, estas ayudan a los niños a bajar la ansiedad ante la incertidumbre. Se pueden tener unas rutinas durante la semana y otras para el fin de semana.

  • Planear actividades diferentes que rompan la rutina de vez en cuando, para que no resulten todos los días iguales. Algunas ideas podrían ser: hacer picnic en la sala, una pijamada, armar una tienda de campaña, noche de cine…

  • Establecer y/o modificar algunas reglas de sana convivencia. Algunas de las reglas deben permanecer, por ejemplo el respeto, pero otras pueden haberse modificado debido a la cuarentena, como la cantidad de tiempo que se invierte en ver televisión, usar la Tablet o celular o colaborar con las tareas de la casa.

  • Cada miembro de la familia debe tener su tiempo y espacio.

Las características de cada niño o niña, sus dudas, la forma en la que afronta sus emociones y las situaciones que se le presentan también pueden ser factores protectores de salud emocional. ¿Cómo podemos ayudarlos/las a que desarrollen esos factores?

  •  Aclarar las dudas que tienen con claridad y tranquilidad. Debemos recordar que los niños son muy curiosos y necesitan respuestas, los y las niñas entienden más de lo que pensamos

  • Explicarles porqué es importantes mantener las medidas de cuidado ayudará a que se hagan responsables del cuidado de su cuerpo.

  • Si buscan contacto físico, dárselo, es una muestra de que necesitan sentirse seguros, los hará sentirse más alegres.

  • Promover que tengan actividad física por lo menos 20 minutos dos veces al día, ayudará a canalizar su energía, segregando serotonina, disminuyendo nivel de estrés y ansiedad.

  • Darles tiempo para jugar, el juego es la manera en que entienden y procesan lo que es sucede, además de ser fundamental para su sano desarrollo.
  • Ayúdales a que identifiquen sus emociones (una estrategia es que identifiquen cada una con un color y pueden hacer un diario de sus emociones).

  • Si no pueden controlar sus emociones pueden trabajar la técnica de la tortuga, que tiene como objetivo que el niño o la niña cuando sienta una emoción fuerte como el enojo, detenga la acción, se coloque en posición de una tortuga cuando se esconde en su caparazón, allí se da tiempo para tranquilizarse, identificar su emoción y pensar una posible solución; posteriormente sale del caparazón. También pueden enseñarles a respirar para relajarse.

  • Enséñales y muéstrales con tu ejemplo que en algunas ocasiones está bien pedir ayuda.

Andrea brinda asesoría a padres y madres sobre crianza, evaluación y psicoterapia infantil en problemas emocionales, conductuales y de aprendizaje y también da psicoterapia para adultos en temas de ansiedad y depresión. Si tienes interés en contactarla la puedes encontrar en su perfil de Facebook o en su correo.

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